No me ha dado por hacerles foto, pero han quedado muy vistosas y ricas, parecidas a las de esta foto que he cogido de esta pagina
Ingredientes:
- Pollo
- Jamon
- Calabaza
- Zanahoria
- Nata
- Harina
- Leche
- Nuez moscada
- Jengibre.
Tenia pollo de haber hecho caldo y un poco de jamon. Lo he picado. Luego he rallado calabaza y zanahoria. He rehogado las verduras, he añadido la carne y despues un poco de harina. He echado una pizca de sal, jengibre y nuez moscada. Luego un poquito de nata y leche sin parar de remover. Ah! como hace unos dias probe unas deliciosas croquetas de langostinos, albahaca y curry, amarillas ellas, a estas les he añadido un poco de colorante alimentario y han quedado naranjitas. Muy monas, pero sobre todo, buenisimas y diferentes.
La casilla profesion en formularios varios (el ultimo en la ficha del colegio de mi hija) siempre me produce desasosiego, por pensar que miento y porque me traslada a un asunto sin resolver: que no tengo profesion.
Tengo 34 años y comence a trabajar a los 16 (de los 12 a los 14 realizaba cada tarde recados en una farmacia, pero mejor obviarlo para ajustar la edad al momento de mi ingreso oficial en la poblacion activa). He realizado cosas variopintas en empresas y entidades diferentes, que divido en dos grupos:
- Aprendiz de zapatera en zapateria de barrio (1 año); chica para todo en Mcdonald's (4 años); teleoperadora en varios sitios (un par de años mas o menos), como el 123 de Airtel, bajas de Airtel, teleentradas, 012 de Catalunya (la gente llamaba y creia que yo era una funcionaria, ingenuos) y en el servicio tecnico de Fagor; administrativo (tambien para todo, desde formacion hasta facturacion, o customer service que quedaba muy fino. Aqui ya pierdo la cuenta del computo total) en varios puestos como una papelera escandinava, una empresa de videojuegos, otra de programas informaticos de gestion empresarial, otra de ingenieria industrial, otra que vendia test de evaluacion de personal... Estos trabajos tenian un denominador comun: me importaban un pimiento desde mas o menos el inicio, aunque mostraba interes por aprender y hacer las cosas bien. A los seis meses mi interes bajaba a niveles de sopor. Me fueron bien para combinarlos con estudios, otros trabajos mas interesantes, voluntariado, maternidad...
- En el otro grupo estan los trabajos que fueron un reto profesional en algun momento, que en general me hacian sentir que no sabia nada y me empujaban a seguir aprendiendo. Pero sobre todo me hacian disfrutar de la vida laboral. Y aqui tambien hay de todo: monitora de ocio y tiempo libre en eventos varios, investigadora social en un par de proyectos (aqui se puede leer uno de ellos); trabajadora social en un comedor social (valga la redundancia), educadora social en prevencion de consumo de drogas, realizando talleres en institutos, informando en espacios de ocio, en grupos de terapia...); tecnico de recursos humanos, aunque queda a caballo entre el primer grupo y el segundo; y como tecnico de formacion.
En estos momentos me encuentro en un cruce de caminos. Tengo experiencia, pero no tengo oficio. Es hora de pensar con calma hacia donde quiero ir y, teniendo en cuenta que solo quiero trabajar por las mañanas porque mi prioridad verdadera sigue siendo educar y estar con mis hijos, ver si continuo mi periplo por trabajos del primer grupo (en los que es mas sencillo cuadrar horarios) o bien doy el salto al segundo grupo, especializandome a poder ser en alguna de las profesiones que he ejercido. Es decir, tomar un camino y seguirlo durante al menos un lustro, por poner un tiempo prudencial para que no se me siga poniendo cara de mentirosa cada vez que rellene la casilla "profesion" de un formulario.
Suelo asociar la musica a personas, a recuerdos, a sensaciones, a invenciones... Este grupo me lleva a Miriam, a la que entre otras muchas cosas agradezco que me los diera a conocer y a Sonia, a quien echo mucho de menos. Pero mucho, mucho.
Queria hablar largo y tendido sobre la exposicion que he visto estos dias en el CCCB de Barcelona, pero como siempre, no tengo tiempo, se pasan los dias y la exposicion esta llegando a su fin. He recordado que en la universidad tuvimos que hacer una vez un trabajo sobre delincuencia juvenil. Nos reunimos el dia antes de la fecha de entrega, hicimos un guion, nos dividimos el trabajo, buscamos bibliografia y la conclusion fue que habia poca bibliografia especifica sobre el tema. Le echamos morro, pero el tabajo era formalmente correcto y aprobamos. Esto no se si tiene algo que ver con el tema, pero al ver esta exposicion sobre los quinquis, tan jovenes, tan delincuentes, vino a mi memoria.
Ese mismo año, hice practicas en un centro de atencion a drogodependientes. Basicamente, para que idealizar aquella epoca a nivel profesional, me dedicaba a ser la acompañante de un grupo de toxicomanos, para que dentro del grupo no solo hubiese personas en tratamiento. Quiero decir que aunque podria vender aquella etapa como de aprendizaje de lo que es la figura del educador social (yo en realidad estudiaba Trabajo Social, pero esa es otra historia), en la practica, la idea era esa, que hubiese gente enganchada y gente no enganchada en el grupo, no se esperaba nada mas de los abuelos y jovenes que nos acercabamos al taller de actividades (unos como voluntarios, los otros con la irrisoria intencion de aprender a nivel profesional, de otros profesionales). Formabamos un cuadro curioso. Me los llevaba a natacion, a jugar a voleiball, a desayunar... Recuerdo a un par que eran quinquis de libro y explicaban sus locuras de juventud a quien quisiera escucharlas. Ya no eran ni sombra de lo que habian sido. El SIDA y esas cosas...
La exposicion la recomiendo. El video que pongo a continuacion hace un buen recorrido por lo que son los espacios de la muestra. No tenia mucho tiempo para verla, asi que no vi los fragmentos de peliculas. Si me detuve en un video promocional del barrio de La mina. No sabes si reir o llorar cuando lo comparan con l'Eixample (quizas hubo una leve inspiracion, pero vamos, la analogia es de risa). Mas adelante, hay trozos de reportajes, con algunos testimonios desgarradores, de niños a los que se les robo la infancia. En el plano mas superficial, tendrian que editar un disco con las canciones de la epoca, son gloriosas.
No me puedo extender. Quien este en Barcelona y le interese el tema, que se de un paseo por el CCCB. Es cierto que al ser una exposicion que se basa en peliculas y en otros productos mediaticos, parece un tanto frivola (como mi comentario sobre las canciones despues de recordar el testimonio triste de un chaval muerto en vida). Es como si existiese una confusion entre la ficcion de las peliculas y la realidad, tan cruel y desoladora. Pero quizas ese toque frivolo ayuda a entender un poco mejor y sobre todo a que no afecte tanto. Los titulares de El caso, no tienen desperdicio.
Esa confusion de la que hablo, no solo se da en la exposicion, sino que se dio en la epoca. Actores que pasaron a ser delincuentes, delincuentes que pasaron a ser actores... como dicen en algun momento de la exposicion, fue una epoca delirante.
Me gustaria hablar largo y tendido sobre este libro, pero escribir sobre libros sin poder poner acentos ya es algo que me supera, ademas de no tener tiempo para poder volcar al ordenador todo lo que estos dias ha ido pasando por mi cabeza. Apenas puedo sentarme unos minutos para hacer esta entrada.
Hay novelas que te enganchan desde la primera pagina, otras que poco a poco te van metiendo en un estado mental diferente, en el mundo del autor o quizas simplemente en el mundo interior, que a veces tenemos tan abandonado. Hay novelas, que lo peor que tienen es que llega un momento que acabas de leerlas.
La lectura de este libro, de este viaje a la infancia de Juan Jose Millas, ha coincidido con una visita mia a mi familia. Enseguida encontre lugares comunes, sentimientos coincidentes. Y me engancho, me capturo y me engullo, llevandome a ese estado mental que comentaba, narrativo e inspirador, donde los sentidos estan alerta para captar todos esos detalles que en el dia a dia pasan desapercibidos para vivirlos ahora con intensidad. Estos dias mi mente literaria (o con voluntad de...) se ha puesto a redactar cientos de paginas. A veces me ocurre, que al leer un libro se abre una compuerta a la imaginacion, en la que si mi mente pudiera dictar de forma directa al pc, casi podria escribir un libro. Y disfruto el doble, por la lectura y por esos momentos de, llamemosle, creacion. Supongo que es como estos estados de embriaguez, en los que crees que escribes algo bueno y a la mañana siguiente, con la resaca, encuentras que las palabras no tienen sentido. Pero es uno de esos grandes placeres que da la vida.
"Y la lectura se convirtio en una grieta por la que podia escapar de aquella familia, de aquella calle, de aquel barrio, de aquella opacidad".
Mi amiga Marta hace un plato que consiste basicamente en poner verduras cortadas de forma fina y lonchas de queso en un recipiente, ponerlo al micro y que se hagan. El resultado es parecido a una lasaña pero sin pasta, de ahi el nombre.
Me encanto la idea, pero como me manejo demasiado bien con el micro, la hice en el horno. No la he hecho dos veces igual, pero basicamente, la receta es:
- Tomate - Berenjena - Calabacin - Champiñones u otras verduras - Queso en lonchas - Queso rallado - Algo mas: salmon ahumado, atun, sardinas, anchoas, carne picada...
Se van haciendo capas, se pone el queso rallado encima y al horno una media hora.
Esta buenisimo. Hoy la he hecho y lo que me pasa siempre, no hay fotos porque ha durado muy poco.